lunes, 27 de junio de 2011

Diferencias entre un plan de pensiones y una EPSV

Interesante artículo extraido de Suite101:

Tanto los planes de pensiones como los planes de las Entidades de Previsión Social EPSV son fórmulas de ahorro a largo plazo pensadas para acumular un capital que complemente la prestación de jubilación del sistema público. Los dos funcionan de manera muy parecida, aunque con matices que las hace diferentes.

Operativa de los planes de pensiones y de las EPSV

El ahorrador (partícipe) que contrata cualquiera de las dos fórmulas se compromete a unos pagos periódicos (aportaciones) con el fin de acumular un capital a largo plazo (derechos consolidados) para recibir un dinero (prestaciones) en el momento de la jubilación.
Las aportaciones se emplean en comprar valores con el fin de obtener un rendimiento que incremente el capital aportado. Estas inversiones las realiza una entidad gestora y las custodia una entidad depositaria, ambas supervisadas por una comisión de control.
Tipos de planes de pensiones y EPSV Hay tres tipos de planes, tanto de pensiones como EPSV: de empleo, asociados o individuales, en función de quién hace las aportaciones y quién es el beneficiario.
Los planes de empleo son aquellos en los que la empresa hace las aportaciones a favor de sus empleados. En los planes asociados el promotor es una asociación, sindicato o colectivo y los beneficiarios son sus miembros. Los planes individuales son los que pueden contratar cualquier persona con una entidad para completar su pensión de jubilación, la de su cónyuge o la de un familiar con discapacidad, en estos dos últimos casos siempre que se cumplan una serie de requisitos.

Los planes de pensiones y EPSV individuales

En los planes de pensiones y EPSV individuales el partícipe va haciendo aportaciones que se acumulan y van generando rendimientos, incrementado el capital para cuando llegue el momento de retirarlo. Para recuperar el dinero acumulado, denominado derechos consolidados, deben producirse alguna de las contingencias previstas:
  • Jubilación
  • Invalidez,
  • Desempleo de larga duración (durante más de un año y sin recibir prestaciones)
  • Enfermedad grave (dolencia propia que incapacite para la actividad habitual durante un periodo superior a 3 meses o dolencia de un familiar en primer grado que reduzca la renta disponible)
  • Fallecimiento.
En todos estos supuestos el beneficiario es el partícipe que hizo las aportaciones o el que él haya determinado (cónyuge o familiar discapacitado) salvo que se produzca fallecimiento, en cuyo caso perciben los derechos consolidados los herederos del beneficiario del plan.
El partícipe decide qué aportación hacer en cada momento, o incluso no hacer aportaciones durante un tiempo, aunque las entidades pueden establecer un mínimo anual. Si no está satisfecho con los resultados puede trasladar sus derechos consolidados a otro plan de pensiones o EPSV de la misma entidad o de otra diferente cuando lo desee.

Fiscalidad de las aportaciones a los planes de pensiones y a las EPSV

Las aportaciones de cada año a los planes de pensiones y a las EPSV permiten ahorrar impuestos en la declaración del IRPF del mismo año, con un máximo establecido que varía según la edad del partícipe. Los límites máximos de deducción son distintos según si se trata de un plan de pensiones o de una EPSV.
Llegado el momento de disfrutar del dinero ahorrado, también las percepciones están gravadas fiscalmente. Las prestaciones deben incluirse en la declaración del IRPF tanto del beneficiario como de sus herederos, en caso de fallecimiento del mismo. El Impuesto de Sucesiones y Donaciones no aplica en este caso.

Tratamiento fiscal diferente para las prestaciones

El tratamiento fiscal es diferente si los derechos consolidados se reciben en forma de renta (en sucesivas cuotas, como una nómina o una pensión) o en forma de capital (todo de una vez o dejando pasar mucho tiempo entre varias percepciones).
Cuando la prestación es en forma de renta, debe incluirse en la base del IRPF y tributa como un rendimiento más del trabajo, sin ninguna ventaja fiscal, tanto en los planes de pensiones como en las EPSV.
Cuando la prestación es en forma de capital, se incluye al 100% en la base del IRPF cuando se trata de un plan de pensiones, sin ninguna ventaja fiscal. En cambio, los beneficiarios de una EPSV sólo declaran el 60% de lo percibido la primera vez. Las siguientes prestaciones en forma de capital de una EPSV tributarán al 100% salvo que hayan transcurrido 5 años desde la última percepción para Bizkaia y Gipuzkoa, y 10 años para el caso de Álava, siempre que se cumplan las condiciones establecidas de permanencia y periodicidad en las aportaciones.

Principales diferencias de las EPSV

Además de tener ventajas fiscales, los planes de las EPSV se caracterizan porque sólo se pueden contratar en el País Vasco por personas o empresas con domicilio fiscal en cualquiera de sus provincias.
Pero la diferencia más importante afecta a la liquidez. El beneficiario puede recuperar el ahorro acumulado en una EPSV, o parte de él, a partir del décimo año desde su constitución sin necesidad de que concurran ninguna de las contingencias previstas de jubilación, fallecimiento, desempleo, invalidez o enfermedad. Aunque en este caso la inversión no estará cumpliendo con su objetivo principal de complemento para la jubilación.

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